TEN EN CUENTA:
Cuida tu autoestima. ¡Sé consciente de que existes!, mereces un tiempo y espacio para ti. Cada persona tiene una vida única, un camino que recorre de forma individual.
Aprender a amarse, es aprender a escucharse y respetarse. Al mismo tiempo es poder comprender a los demás, respetar sus procesos, necesidades y establecer relaciones justas.
Tomar conciencia de que eres persona antes que pareja, padre o madre. Toma conciencia de la necesidad de disfrutar de tu propio espacio personal.
Aprende a pedir lo que necesitas. No se trata de hacer infinidad de cosas hasta llegar al agotamiento y demostrar así a los demás que vales, para tener su reconocimiento. Necesitas aprecio y atención... ¡pues pídelo!. No esperes que los demás adivinen tus necesidades. Sólo comunicando te acercarás a los que buscas.
Cármen y Paco llevan 15 años casados, tienen dos hijos. Todo funciona bien pero no se sienten valorados:
Se esfuerzan al máximo por hacerlo todo lo mejor posible; la casa, el trabajo, la compra, estar con los niños, en fin... Tanto en casa como en trabajo, todo está listo y en orden pero parece que nadie se da cuenta. Todo son exigencias y peros, no hay agradecimientos ni halagos.
Con una simple sonrisa o un comentario agradable - "¡qué guapa estás!, ¡qué bien te veo hoy!, ¡me encanta que hayas preparado mi comida favorita!, ¡has hecho un buen trabajo! - se sentirían tremendamente reconfortados.
No esperes que la otra persona adivine lo que necesitas aunque te parezca obvio y pienses que debería hacerlo sin pedirlo. Exprésale lo que deseas y verás los resultados.
"cariño dáme un abrazo", "necesito que me digas que me quieres", "necesito escucharte y que me digas; ¡no te preocupes¡, todo saldrá bien!", "ya verás como todo se resuelve".
¿Esto es lo que necesitas?, pídelo y verás cómo te sientes.
¡Pide que te cuiden!. Incorporar el cuidado mutuo es fundamental en las relaciones personales. No sólo se trata de dar, sino de recibir. No pretendas abarcarlo todo porque es imposible y te sentirás tremendamente frustrado.
Acepta tus propios límites. Reconoce que no siempre puedes estar a disposición de los demás. Tú también tienes días malos y necesitas tus momentos de tranquilidad.
Aunque disfrutemos de buenas relaciones, necesitamos en ciertas ocasiones estar solos, sentirnos a nosotros mismos. Es una cuestión de respeto y escucha interior. Párate y reflexiona en soledad sobre tus necesidades.
Si aprendes a disfrutar de ello, estos momentos se convertirán en una experiencia muy positiva y enriquecedora para ti.
La vida no es perfecta. ¡Afortunadamente!.
Todos tenemos derecho a equivocarnos, aprender de nuestros errores y rectificar cuando sea necesario, tú también.
Es imposible controlar cada uno de nuestros actos para conseguir el resultado deseado. Esta rigidez en tu comportamiento es muy perjudicial y te impide disfrutar del momento.
Déjate llevar por los acontecimientos y disfruta del presente. Asume los imprevistos con humor y deportividad. ¡Verás que con esta actitud la vida tiene otro color!. |