¡QUIERO QUE TODO SALGA PERFECTO!
Gema 30 años, directora de ventas de una importante multinacional:
"Yo, en mi trabajo soy muy perfeccionista, necesito sentir que estoy haciendo las cosas bien, que consigo mis objetivos comerciales. Todo el tiempo que le dedico al trabajo me parece poco. Siento que no debo perder ni un minuto en "tonterías", como cualquier cosa rápida y ya estoy activa, siempre pendiente de todo y resolviendo los imprevistos del momento.
Así es mi vida y cuando llego a casa, estoy agotada pero tengo la sensación de que podía haber hecho más y mejor las cosas. Esto me produce una angustia, una frustración muy grande. No sé, es la sensación de que haga lo que haga, nunca tengo bastante, me pido, me exijo más!".
Gema representa fielmente el típico perfil del perfeccionista, insatisfecho en cualquier aspecto de su vida, aunque dedique todo su tiempo y energía a sus objetivos personales y profesionales. Las personas perfeccionistas buscan "desesperadamente" la aprobación, el reconocimiento de los demás.
Equivocadamente, piensan que la única forma de demostrar que realmente valen, que son buenos, es a través de sus esfuerzos constantes, de darse a los demás a "cualquier precio" aunque esto suponga un sufrimiento y les lleve a sobrepasar sus propios límites hasta el agotamiento.
En lo más profundo de su psique el perfeccionista no cree en sí mismo, piensa que no es lo suficientemente bueno. No valora lo que hace y todo le parece mejorable. Se exige constantemente retos cada vez más difíciles y aún así, no tiene bastante.
Como si de una droga se tratara la actividad se convierte, en muchas ocasiones, en la única forma de demostrase a sí mismo que vale. |