PADRES EXIGENTES
Detrás de estos comportamientos recurrentes existe una gran necesidad de afecto. Una dependencia emocional muy fuerte de los demás que es imposible sustituir con el trabajo, u otras ocupaciones externas.
En general los perfeccionistas crecen en ambientes familiares escasos de atenciones y demostraciones de afecto. Suelen tener padres exigentes o ausentes de elogios y reconocimiento hacia ellos.
Con padres perfeccionistas el niño puede percibir que el amor que recibe está condicionado por sus éxitos, el mensaje que recibe es: "sólo tendrás cariño si triunfas".
De esta forma la confianza del niño se conforma en base a los resultados que obtiene. El mensaje que recibe es: "si consigues lo que te propones eres bueno y tendrás éxito. Si no, nada podrá remediarlo, será un desastre".
La confianza en uno mismo es algo que debe permanecer en nuestro interior independientemente de los resultados. Sólo confiar cuando conseguimos lo que queremos, nos convierte en frágiles marionetas vulnerables a los inevitables contratiempos de la vida.
Reconocer nuestras equivocaciones y aceptar que las cosas no salieron como estaban previstas, nos permite disfrutar y valorar más lo positivo.
Debemos proteger algo tan esencial como la imagen de nosotros mismos y motivarnos para mejorar en la próxima ocasión. |