ARTÍCULOS
   

Reconoce a tu perfeccionista

¡Quiero que todo salga pefecto!

Padres exigentes

Ten en cuenta

TU IMAGEN CORPORAL

Nuestra imagen y nuestro atractivo

Nuestra relación con la comida

Recursos

PÉRDIDAS EMOCIONALES

El llanto

La negación

El dolor

Cómo superarlo

LAS PESADILLAS

Motivos más comunes

Cómo afectan a los niños

Control de los sueños

Trastornos del sueño

TERAPIA CON HIPNOSIS

CLAVES Y RECURSOS para disfrutar y reconciliarte, ¡por fin!, con tu cuerpo y contigo misma.

•  Ponte frente al espejo. Si no lo has hecho nunca o siempre pasas rápidamente delante de él, ¡hazlo ahora!. Ponte frente al espejo desnuda y obsérvate a ti misma, date tiempo. Las primeras veces te sentirás incómoda, notarás que te criticas y no aceptas determinadas zonas. Sé consciente de ello, observa tus reacciones y ¡acéptalas!.

Patricia es una joven de 29 años, trabajadora social y sin apenas tiempo para ella. Vive muy pendiente de su físico, controla lo que come y compra revistas de nutrición. Hace ejercicio, cuando se mira al espejo es para criticarse. Cada dos días visita a la báscula. Su mayor preocupación es no engordar.

Patricia: "¡Qué horror he engordado doscientos gramos!, no lo entiendo...tengo que volver a mi peso como sea" .

¿Realmente Patricia será más feliz si reduce esos gramos? o, ¿es su constante preocupación por el peso lo que la crea frustración?.

¡Olvídate de la báscula!, o por lo menos dále unas vacaciones.

La vida no cambia con unos kilos de más o de menos. Lo importante es que puedas observar tu cuerpo y sentirte agusto con él.

El cuerpo cambia, y a medida que pasan los años nuestro peso también oscila. Varía ligeramente, ¡esto es lo normal!. Pretender controlar, en todo momento, estos cambios nos conducirá a una insatisfacción constante.

No se trata de que te guste todo tu cuerpo al cien por cien, habrá zonas que aprecies muchísimo y de las que te sientas incluso orgullosa. Otras, en cambio, te agradarán menos. ¡Acéptalo, porque ésa eres tú tambien!. No es cuestión de resignación, sino de aceptación consciente.

Cambia de hábitos, olvídate por unos días de la báscula y ponte frente al espejo. Obsérvate, como si fueras tu mejor amiga y cuídate todo lo que puedas. Seguro que si practicas este ejercicio, conseguirás mayor satisfacción, mejor relación contigo misma y con los demás.

•  Mima tu cuerpo. Sitúate frente al espejo y lánzate mensajes positivos de aprecio hacia tu cuerpo, tus formas y tu silueta.

Cuida y mima tu cuerpo como a ti misma, te lo mereces. No es algo extraño a tí, eres tú misma, por eso debes tratarte con el mayor cariño y comprensión.

Toma tu tiempo, sé paciente. Al principio podrás sentirte rara o incluso ridícula. Pero debes saber que esto es normal. Con el tiempo irás descubriendo el lado positivo de esta nueva actitud.

•  Sé consciente de lo que comes y cuándo comes. Obsérvate y distingue entre la sensación de hambre y el impulso por comer.

Sara no tiene hambre. Está aburrida y un poco "desencantada" de la vida. Su pareja la ha dejado hace unos meses. Cree que ya no encontrará a nadie con quien compartir su vida. Por si fuera poco, el programa que está viendo, ofrece testimonios de mujeres separadas.

De repente siente un impulso, una necesidad irrefrenable de comer. Se levanta directa al armario, coge sus galletas favoritas y devora una tras otra como si de un calmante se tratara.

¿Por qué come Sara en ese momento?, ¿tiene hambre?. Es obvio que no.

Sara no tiene hambre pero se siente triste y descontenta con su vida. Todos estos pensamientos le producen una gran insatisfacción y desazón. Lo único que consigue calmarla en estos momentos es ingerir algo dulce.

"Nada mejor que un dulce, para calmar las penas" - piensa Sara.

¿Consigue cambiar el problema?, ¿qué le aporta este hábito?.

Seguramente más insatisfacción y frustración. No sólo se sentirá triste por perder a su pareja, sino que cada vez estará más gorda y menos atractiva. Así construirá su propio circulo vicioso.

Observa lo que comes y sobre todo cuándo comes. ¿Estás triste?, ¿alegre?. ¿te sientes preocupada por algo o alguien ? , ¿qué necesidad afectiva pretendes cubrir con la comida?, ¿qué te falta?, ¿con quien estás enfadada?...

Aprende a identificar la sensación de hambre y a diferenciarla de la necesidad de consumir algún alimento para sentirte mejor, más tranquila. Te ayudará a ser más consciente y responsable de tu vida.

•  Valora tu atractivo. ¡Tú eres atractiva!. Sólo tienes que darte la oportunidad para descubrirlo.

Frente al espejo, fíjate cómo miras, cómo colocas tu cuerpo. Escucha el tono de tu voz, su cadencia e intensidad. Observa lo que sientes con cada gesto. Utiliza ropa que te favorezca, tú mejor que nadie debes saber "sacarte partido".

Este ejercicio puede ayudarte a potenciar tus cualidades y mejorar lo que te desagrada.

•  Date permiso. Concédete el derecho de comer aquello que te apetece sin sentirte culpable.

Es obvio que existen multitud de alimentos calóricos. Si nuestra actitud al comerlos es negativa, favoreceremos nuestro aumento de peso. Tampoco queremos decir con esto que si nos hinchamos de chocolate o pan, y tenemos una actitud positiva, no vayamos a engordar. ¡No!, esto no es cierto.

Se trata de mantener un cierto equilibrio. Comer sano no significa torturarse constantemente y mantener un severo control de todo aquello que ingerimos. Cuidar nuestra alimentación para que sea equilibrada y darnos permiso para disfrutar de aquellos alimentos que nos gustan. Podemos concedernos "caprichos" sin sentirnos culpables.

•  Aprecia lo que vales. Tu eres mucho más que un cuerpo...

En lugar de centrarte en lo que no te gusta, potencia tus cualidades. ¡Seguro que son muchas!.

Dáte tiempo. Nunca es tarde para aprender a valorarte y quererte. Cuando una persona se siente bien consigo misma y tiene buena autoestima, sabe que es capaz de gustar.

¡¡¡Te mereces mucho más!!!. No esperes a que te lo digan, descúbrelo y cree en ti.

Tu energía llegará también a los demás.

   

 

 

 
Copyright © 2006 CENTRO ALHAMBRA, RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS